
Río de la Plata
Buenos Aires
La puerta de entrada y de salida, y vale dos días propios en cualquiera de las dos puntas.
Imagen ilustrativa
Casi todos los viajes al sur pasan por Buenos Aires, y la mayoría la trata como una conexión. Es desperdiciar una ciudad que cena tarde, discute bien y tiene más plátanos que sentido común.
Dos días al principio resuelven el jet lag y los trámites de equipo que nadie planifica. Dos días al final es mejor: llegás sabiendo qué querés comer y a quién querés contarle la semana.
La provincia alrededor es además donde están el polo y las estancias más antiguas, lo que hace fácil justificar un día fuera de la ciudad.
