
Corrientes, el litoral
Iberá
Uno de los humedales más grandes del continente. Agua cálida, dorados y una cantidad desmedida de fauna.
Imagen ilustrativa
El Iberá es agua que todavía no decidió si es laguna, estero o llanura. Los embalsados se mueven con el viento, los canales se abren y se cierran entre temporadas, y casi todo lo que vive ahí se ve desde la canoa a corta distancia.
El pez por el que viene la gente es el dorado: pesado, agresivo y duro con el equipo. Es pesca de agua cálida, física y muchas veces húmeda, y no se parece en nada a una mañana patagónica.
La región se volvió además una de las historias de restauración más serias de Sudamérica, lo que significa que la fauna es abundante y de verdad silvestre. Para quienes no pescan, suele ser lo que más les queda.